Tu día a día, se convierte en rutina, en una rutina que al principio te parece lo más normal del mundo, y poco a poco acabado siendo realmente satisfactoria.
Esta mañana cuando sonó el despertador me rogué a la hora de levantarme quedándome 2 minutos mas en la cama. Me levante justa de tiempo, me puse el chándal negro que tenia preparado, el gorro y la bufanda, estaba lista para salir. No llovía, para mi sorpresa hoy hacia buen día. Y no hacia falta ponerse un abrigo. El viaje de mi casa al instituto fue breve, y monótono, llegar a la parada del bus, cogerlo justamente nada más llegar - como cada mañana - y llegar a la puerta del instituto 10 minutos antes.
Las clases se me pasaron rápidas, como un pasaje de una película, que carece de interés. Solamente estaba allí de cuerpo presente. Mi mente estaba en otra parte. Intente no pensar mas en ello y estuve en casi todas las clases pasando apuntes de historia mientras repetía una y otra vez lo que escribía a modo que se me quedara un poco y así repasaba el examen que tendría lugar la semana que viene.
El viaje a casa fue también monótono, salvo porque quizá me vine con un amigo en el bus, el no paraba de hablar de cosas que a mi modo de ver carecían de importancia, solo tal vez me centro un poco en la conversación cuando yo era la protagonista del tema, solo quizás estuve atenta a lo que había echo en todo el día. De ahí que me doliera el pecho con tanta insistencia cuando le nombramos en el tema. Aun duele hablar de el, no de la misma forma que me dolía antes, pero aun podía sentir los pinchazos al rededor de mi corazón...
Llegué a mi casa antes que ningún otro día. Había de comer macarrones y tenia bastante hambre como para repetir dos veces después de machacarme un buen planto la primera vez. No presté mucha atención a la televisión comiendo, me sentía ausente, con la mirada perdida y cansada, necesitaba una ducha. Recogí el plato, el vaso y las cosas de la mesa, las echa al pequeño lavavajillas que tenemos en la cocina. Y miré a ver si estaba en calentador. Me fui desnudando tras llegaba al cuarto de baño, con todas las ropas en la mano las deje en el suelo al lado de la lavadora y encendí la alcachofa de la ducha. Entre cuando el agua estaba lo bastante caliente como para que me quemara la piel de una manera considerable. Empece a lavarme el pelo poco a poco, filtrando todos mis dedos poco a poco por todas las partes de mi cuero cabelludo. Luego me pase la esponja poco a poco y con cuidado por el cuerpo, y me quede sentada en la ducha, sintiendo como me caían las gotas por todo el cuerpo. No sabría decir cuanto tiempo estuve allí sentada.. Pudieron ser horas, pero al mirar el reloj me di cuenta que no había pasado más de media hora desde que me había metido. Cuando estaba en la ducha, parecía que nada más importaba en el mundo... Qué detrás de las 4 paredes de cristal que rodean la ducha, no había nada más. Que nada mas importaba, solo yo. Podía oír mi respiración, agitada por el calor del agua que me abrasaba el cuerpo. Era una sensación muy satisfactoria, podía oír todo lo que había a mi alrededor si me concentraba pero el sonido más atrayente era los latidos de mi corazón que se oían detrás de mi pecho.
Salí de la ducha, cuando pensé que ya estaba preparada para pasar un viernes haciendo deberes, al menos eso mantendría mi mente ocupada - y lejos de pensamientos que no podía permitirme pensar - y así seguí la tarde. Hice los deberes de latín que al mi parecer era muy fáciles de hacer y no tarde más de veinte minutos. Luego seguí pasando los apuntes de historia hasta que me cansé de escribir. Aun era pronto así que decidí ponerme a ver una película de duración dos horas y media, para mantener mi mente ocupada. Luego cuando terminó vi la segunda parte de esta que también duraba dos horas y media.
Mi día a día se estaba haciendo, monótono, ausente y yo parecía un espíritu errante que anda sin motivo y sin ánimo de un lado a otro, cada día que pasa, la felicidad de mis ojos se va desvaneciendo poco a poco... No tengo nada más que decir, solo que quizás es, que me voy a leer, quizás Edward Cullen me haga sentir por unos minutos... viva.
Tal vez quizás sea el momento.