Estaba siendo una semana dura, bastante dura. Se le
acumulaban los trabajos, deberes y los exámenes a estudiar, todo para el último
día.
Había pensado muchas veces en tirar la toalla y dejar todo. Los
estudios iban a acabar con el… Con el, y su tiempo. Ni siquiera tenía mucho
tiempo para dormir o relajarse los fines de semana viendo alguna película por
las noches.
Y mucho menos tenía tiempo para ella. A ella le pasaba lo
mismo, entre ir a clase por las mañanas y a la biblioteca por las tardes cuando
llegaba a casa solo le daba tiempo a ducharse y a la cama.
Ya no se escribían mensajes y mucho menos se llamaban… ¿Quién
tenía tiempo para esas tonterías? Ya lo habían asumido, no se iban a volver a
hablar, y mucho menos a ver.
Pasaron los meses, y tras después de selectividad por fin
cada uno feliz por todo su trabajo realizado y su esfuerzo constante pudieron
salir a divertirse. Pero… cada uno por su lado. Llevaban meses sin hablar, sin
verse, sin comunicación, y sin saber nada del otro.
Pasó el verano, la piscina, las fiestas por la noche, la
playa, el sol… Y toco volver a la rutina. En todo este tiempo los dos
estuvieron muy felices separados, pero aun tenían algo dentro de ellos que les
impedía haber disfrutado del verano al cien por cien. Se echaban de menos.
Ninguno se atrevió a hablar con el otro después de tanto
tiempo. Ya fue por miedo, vergüenza… Pero ninguno de los dos dio su brazo a
torcer.
Pero el destino hizo de las suyas…
El primer día de la universidad de el, contento, y nervioso
fue buscando la facultad como cualquier novato en su primer día. Cuando por fin
encontró el aula 25, se sentó, miro a su alrededor, y sorprendenteménte ahí
estaba ella. Como el primer día que la vio, estaba tímida sin hablar, con un
jersey azul y el pelo liso. Se quedo mirando fijamente por un buen rato.
Ella no se dio cuenta tras un rato notando que alguien la
observaba cuando por fin se dio cuenta de que esa persona era él. No pudo
contenerse y soltó un pequeño gritito.
Los dos tuvieron caminos diferentes en su largo proceso,
aunque el fin era el mismo. Es curioso como el destino hace que por muy grande
que sea el mundo si estas destinado a una persona y te ponen miles de obstáculos,
aun así siempre acabaras con ella. Este donde este.
Destino veraz, gracias.
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