viernes, 6 de diciembre de 2013

Aun duele.

Aun duele hablar de el.
Siento ese vacío atroz que recorre todos los centímetros de mi cuerpo.
Siento ese miedo al escuchar hablar de el, recordarlo.
Siento ese inmenso dolor dentro de mi pecho que me impide seguir adelante.

Todo ha pasado y siento que mi interior no avanza, se ha quedado parado en el. Solía mirar por la ventana durante horas esperando, esperándole. Pero nunca aparecía, y nunca apareció.
Ahora han pasado mas de 5 años y yo aun sigo mirando la ventana de vez en cuando esperando, esperándole. Y para nada me sirve estar triste, melancólica, soñolienta...
Recuerdo perfectamente el día que todo acabo como si fuera ayer, y como prometí que nunca iba a querer jamas a nadie como le quise a el. Y me engaño pensando que quiero a los demás.
En mi interior solo hay sitio para el.
No lo he superado.
No lo voy a superar.
Es mi asignatura pendiente, y jamas le voy a aprobar.
Duele cuando hablo de el y finjo que no importa, duele cuando pienso en el y digo ''no voy a llorar''. Duele cuando lloro y me engaño diciendo que no lloro por el.
Las cosas más importantes son siempre las más difíciles de contar, son las cosas que nos muestran débiles, que nos desnudan y nos muestran como somos.
Siempre he pensado en nuestra historia, en plasmarla en un libro. Nuestros acontecimientos, nuestras conversaciones, discusiones, nuestra gran forma de amarnos hasta desgastarnos. Siempre he pensado en nosotros como en una historia, pero por desgracia no es de amor. ¿Sabes de que tengo miedo? Del mismo que el de cada escritor. El miedo de no saber continuar la historia. Y la nuestra aún no ha terminado, mientras yo te siga amando esto siempre va a estar pendiente en mí. 





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